Charlie García evocó su infancia en Boedo y Corrientes, describiendo los entornos que moldearon su identidad y su visión del mundo.
García relató que, a pesar de haber nacido en San Isidro, su infancia transcurrió en Boedo, un barrio "chiquitito, agarrable", donde comenzó a interactuar con el mundo. Mencionó la escuelita pública del barrio como un lugar de encuentro con personas de diversas clases sociales.
Sus vacaciones en Corrientes, provincia de sus padres, le permitieron experimentar el entorno rural, complementando la vida urbana de Boedo. García considera que esta mezcla de experiencias, lo "pequeño urbano" y lo rural, le otorgó una "línea estética" particular, aunque la describe como desordenada.