Otro habitante de La Matera relata una infancia complicada, marcada por la ausencia paterna y la necesidad de pedir en la calle para llevar alimento a su casa, ya que su madre estaba desempleada. Esta situación lo llevó a delinquir desde joven.
A los 13 o 14 años ya consumía pastillas, porro y pasta base, y a los 14 o 15 años tuvo su primer arma. Describe cómo se armó un grupo para robar negocios locales y a la gente del barrio.