Se detalla la selectividad alimentaria en personas con TEA, ejemplificada con el caso de Lorna y su aversión a ciertas texturas. Se menciona su reacción al cambio de leche de bebé por una de baja en lactosa, que le provocaba vómitos.
Se enfatiza la importancia de respetar estas sensibilidades, ya que son una respuesta involuntaria y más fuerte que la voluntad. Se explica que, en lugar de forzar la ingesta, se busca adaptar la alimentación a sus preferencias, incorporando otros alimentos que sí aceptan.