Se analiza el arbitraje de la final del Mundial de Qatar, cuestionando si fue realmente malo. Se menciona al árbitro esloveno Zlatko Vincic y se revisan jugadas puntuales.
Se discute una posible primera amarilla a un jugador español que algunos consideran que no debió ser sancionada, pero se coincide en que la segunda amarilla fue correcta. Se menciona un error nimio del árbitro.
Se debate si el árbitro cometió un error grosero al no cobrar una falta previa a Otamendi en la jugada que terminó en gol de Nico Williams. Se aclara que la posición adelantada no era clara, pero la falta sí podría ser discutible.