Diez millones de argentinos ganan menos de un millón y medio de pesos, situándose por debajo de la línea de pobreza. Estos ingresos apenas cubren gastos esenciales como alquiler, servicios y alimentación, generando un déficit mensual acumulativo.
La situación económica provoca un endeudamiento generalizado y la imposibilidad de afrontar gastos básicos como la cuota de colegios privados, lo que lleva a una migración masiva hacia la educación pública. Esto sobrecarga el sistema educativo público, afectando la calidad de enseñanza.