Se reflexiona sobre la naturalización de la violencia y los tiroteos en determinados barrios, comparando la situación actual con la de décadas pasadas.
Un panelista recuerda que en su infancia, escuchar disparos era algo impensable y se podía dormir con la puerta abierta. Ahora, la gente camina escuchando tiros sin inmutarse, habiendo "naturalizado" la violencia.
Se describe la triste realidad de que la gente se acostumbra a estos eventos, llegando a considerar que "una moto menos" es algo positivo. Se lamenta la pérdida de la tranquilidad y la normalización de situaciones que antes eran alarmantes.