Un hombre narra su dura lucha contra las adicciones desde la adolescencia, consumiendo cigarrillos, marihuana, cocaína y alcohol, lo que lo llevó a una vida de violencia y desesperación.
Relata cómo las drogas y la ira controlaron su vida, generando conflictos constantes con su pareja y llegando a la agresión física delante de su hijo. Describe sus peores nueve años de vida, marcados por la amargura y la desesperanza.
Tras tocar fondo, decidió volver a la Iglesia Universal, donde encontró apoyo para dejar las adicciones y la violencia. Junto a su esposa, tomó la decisión de cambiar radicalmente su vida, desechando todo lo relacionado con las drogas y el tabaco.
A través de la fe y el perdón, logró restaurar su relación familiar, volviéndose un padre cariñoso y estabilizando su economía. Afirma que Dios le mostró la importancia de perdonar, incluso a su padrastro, lo que le permitió vivir una nueva vida.