Un escándalo de abusos sacude París, con denuncias de violencia y agresión sexual contra niños en más de 100 jardines de infancia, preescolares y escuelas primarias. Los acusados son supervisores y cuidadores de todos los distritos de la capital francesa.
Los testimonios de los niños, a menudo recreados con muñecos o dibujos, revelan detalles de los abusos sufridos. Iniciativas como SOS Periscolar, fundada por padres de víctimas, recopilan estos testimonios y exigen a las autoridades que tomen en serio las declaraciones.
Las autoridades han respondido con la suspensión de más de 130 cuidadores y la apertura de investigaciones en más de 50 casos de sospecha de abuso sexual. Se implementarán medidas como la exigencia de certificados de antecedentes penales y renovaciones cada tres años para el personal.
A pesar de los esfuerzos, muchos cuidadores se sienten estigmatizados por los escándalos y reclaman mejores condiciones laborales y salarios. La situación pone de manifiesto la necesidad de controles más rigurosos y una mayor atención a la protección de la infancia.