Altas temperaturas, falta de lluvias y fuertes vientos azotan España, provocando incendios forestales de gran magnitud. Los brigadistas luchan por sofocar las llamas, pero el calor persistente amenaza con reavivarlas.
El temor de los brigadistas es que los incendios, una vez controlados, puedan resurgir en cuestión de horas debido a las condiciones climáticas extremas. La lucha contra el fuego se ve dificultada por la persistencia del calor y la sequía.