Se argumenta que el fútbol es un negocio y que figuras como Mbappé han señalado la importancia de las apuestas y la necesidad de que no siempre ganen los mismos.
Se compara el fútbol con un "circo" y se reflexiona sobre la invención de instituciones para regular las actividades con fines de lucro y evitar conflictos.
Se cuestiona la fiabilidad de las instituciones como la FIFA, dado su poder, manejo de dinero y las investigaciones que pesan sobre ella y sus miembros.