Se planteó la posibilidad de que la final del Mundial haya estado arreglada, citando como ejemplo el caso de Inglaterra en 1966, que ganó con un gol fantasma. Luis Oliveto se mostró escéptico ante estas teorías, pero el conductor insistió en que algo extraño pudo haber ocurrido.
Se debatió si los jugadores argentinos fueron presionados o si hubo un sistema que los llevó a perder. Oliveto defendió la integridad de los jugadores, pero reconoció que la actitud de algunos de ellos fue inusual. La mención a Maradona generó un cruce de opiniones sobre la credibilidad de sus declaraciones.