Miguel Vilca describió las escuelas de música y conservatorios como "clubes" donde las personas con intereses similares se encuentran para aprender y compartir. Destacó la importancia de estos espacios para conectar con otros músicos y recibir formación de personas con más experiencia.
En estos lugares, según Vilca, se forjan amistades y colaboraciones duraderas entre músicos que continúan dedicándose a la actividad profesional, algunos en Argentina y otros en el extranjero.