Un escándalo de abusos sexuales sacude París, con niños de más de 100 instituciones educativas presuntamente víctimas de violencia y agresión sexual por parte de supervisores y cuidadores.
Organizaciones como SOS Periscolar recopilan testimonios y exigen acciones. Padres denuncian cambios en el comportamiento de sus hijos, quienes recrean situaciones de abuso con muñecos, evidenciando la gravedad de los hechos.
Se han suspendido a más de 30 cuidadores este año, y 50 casos están bajo investigación por sospecha de abuso infantil. La hija de Roxanne de Joux, con un trastorno del habla, habría sido víctima de abuso, según relata su madre.
Se cuestiona la falta de formación y la precariedad laboral de los monitores, así como la lentitud del sistema judicial para abordar estos casos, generando una "ceguera colectiva" que permite la continuidad de los abusos.