Un informe de Argentinos por la Educación revela que, si bien la tecnología puede mejorar algunos aprendizajes, la evidencia sobre sus efectos es mixta.
En Argentina, solo el 55% de las provincias tienen un marco regulatorio definitivo sobre el uso de tecnología en el ámbito educativo. A nivel global, el 60% de los países ha implementado algún tipo de regulación, aunque no necesariamente prohibiciones.
El informe también destaca que directivos y docentes solicitan formación para acompañar pedagógicamente a los estudiantes en el uso de estas herramientas.