Se critica al gobierno actual por sus políticas de vaciamiento y desfinanciamiento en áreas de educación, formación e investigación, considerándolas una destrucción cultural, ideológica y política.
Se denuncia la legitimación del desprecio por el conocimiento y la producción de un quiebre en la valoración social del saber, especialmente al cuestionar la idea de que expresar pensamientos en clase sea adoctrinamiento y al habilitar canales para denunciar a quienes lo hagan.
Se argumenta que esta visión destruye la premisa del conocimiento como valor y que, aunque no se puede cerrar un ciclo por completo, se espera recuperar la valoración de la investigación y el debate, siempre que la ignorancia no se jacte de serlo y el conocimiento no sea despreciado.