A pesar de que la actividad económica en Argentina ha crecido durante siete trimestres consecutivos, la desocupación ha aumentado, afectando a 328.000 trabajadores. Según Federico Wallman, uno de los autores de un informe de la Universidad de Buenos Aires, este crecimiento es asimétrico: algunos sectores prosperan mientras que otros, que emplean a mucha gente, aún no se recuperan.
Los sectores que mejoran incluyen la minería, el agro y la intermediación financiera. En contraste, el comercio, la industria y la construcción siguen por debajo de los niveles previos a la crisis e incluso continúan en declive. Muchas regiones aún no han alcanzado los niveles de actividad de 2022.