Se discuten las sospechas sobre partidos arreglados en el fútbol argentino, desde divisiones inferiores hasta primera división.
Un ex dirigente de un club de primera división relata cómo se direccionaban los resultados en partidos de ascenso y cómo los árbitros eran beneficiados para favorecer determinados resultados.
Se compara la situación con el seleccionado nacional, argumentando que los jugadores de la selección no juegan por dinero sino por pasión, y que son parte de un sistema que los puede perjudicar si hablan.
Se menciona el caso de Diego Armando Maradona y su denuncia contra Julio Humberto Grondona en relación a la final del mundial de 1990.