Dirigentes de la AFA, tras 30-45 días en Estados Unidos, revelaron que hubo presiones sobre las familias de los jugadores y sobre los propios futbolistas.
Surgió la teoría de que el FBI iba a capturar a Chiqui Tapia, y que se habría gestado un acuerdo para que Argentina perdiera la final del Mundial.
La información, proveniente de la AFA, generó sorpresa y debate sobre la veracidad de estas supuestas presiones y el posible arreglo del partido.