Se destaca la obediencia como el medio por el cual los cristianos romanos alcanzaron la salvación, liberándose del pecado. Se cita Primera de Pedro 1:22, donde se indica que al obedecer, quedaron limpios de sus pecados.
La obediencia al Evangelio es presentada como el requisito esencial para obtener el perdón y la salvación eterna, tal como lo experimentaron los cristianos de la época.