Se subraya que la obediencia al Evangelio es la clave para la salvación y para recibir el Espíritu Santo. Los cristianos romanos, al obedecer las enseñanzas divinas, obtuvieron el perdón de sus pecados y la salvación.
Se recuerda que la paga del pecado es la muerte, pero la obediencia a Dios permite canjear el destino de condenación por uno de salvación. La obediencia es presentada como un acto fundamental que agrada a Dios y asegura la vida eterna.