Rusia atacó con drones un importante depósito, una ferretería, en la ciudad ucraniana de Sumy, provocando un incendio de gran magnitud en una zona poblada.
Los equipos de emergencia intentaron controlar el fuego en medio de nuevos ataques y alertas aéreas, dificultando las tareas de asistencia.
La localidad de Sumy es una de las más afectadas por los bombardeos rusos y permanece bajo fuerte presión militar debido a su cercanía estratégica.