Los hábitos de consumo de los argentinos se ven fuertemente influenciados por el presupuesto y la necesidad de ahorrar. Como resultado, se observa una tendencia a reducir el consumo de productos como la carne, las harinas y los ultraprocesados.
Un 54% de los encuestados busca reducir el consumo de harinas, un 46% el de pan, un 38% el de ultraprocesados y un 32% el de snacks salados. Esta decisión se toma tanto por razones económicas como por una creciente conciencia sobre el cuidado de la salud.
La ley de etiquetado frontal ha contribuido a esta toma de conciencia, alertando a los consumidores sobre los riesgos para la salud de ciertos productos. A pesar de esto, algunos alimentos como el chocolate y el café se mantienen como consumos no negociables para una parte de la población.