La inversión publicitaria para el Mundial 2026 fue un 50% mayor que en la edición anterior de Qatar, impulsada en parte por los cortes de hidratación que generaron más espacios para anuncios.
Los precios de las entradas para la final llegaron a superar los 3.000 dólares, con servicios premium que incluían ubicaciones privilegiadas y posible acceso a jugadores. Se especulaba con precios de hasta 150.000 dólares por servicios de muy alta gama.