Bruno Quinteros, entrenador, analiza la superioridad de España en la final, destacando su impresionante posesión de balón (más de 800 pases con 90% de efectividad).
Quinteros señala que la convicción y el estilo de juego de España hicieron muy difícil contrarrestarlos, a pesar de que Argentina "dejó todo".
La sensación de que el equipo argentino se vació físicamente es reconfortante, pero la amargura reside en el bajo nivel futbolístico mostrado en el partido decisivo.