El análisis post-partido de la final del Mundial revela la superioridad de España sobre Argentina, evidenciada por las estadísticas. España dominó la posesión del balón (65% contra 35%) y realizó el doble de pases (852 contra 463), demostrando un juego más trabajado y cohesionado.
Se destaca la fortaleza del mediocampo español, con jugadores provenientes del Barcelona que se conocen de memoria. La defensa argentina sufrió ante el constante toque de balón del equipo rival, mientras que la falta de presión en el mediocampo facilitó el dominio español.
Las lesiones de Lisandro Martínez y Cuti Romero, sumadas a la expulsión de Enzo Fernández, complicaron aún más el panorama para Argentina. Se cuestiona la dudosa primera amarilla de Fernández y la falta de variantes tácticas debido a las ausencias.
A pesar de la derrota, se reconoce el esfuerzo de Argentina y se menciona que el equipo español tuvo un día más de descanso. El partido culminó con un gol de España tras un pelotazo al área, sellando el resultado final y las ilusiones argentinas.