La expedición de Leo Frobenius en Ife culminó en un descubrimiento sensacional: una impresionante cabeza retrato fundida en aleación de cobre. Esta obra realista desafió las concepciones europeas sobre la cultura africana.
El hallazgo fue posible gracias a la guía de un sacerdote que custodiaba el bosque sagrado del dios Holocún. La pieza puso en entredicho las ideas preconcebidas sobre el desarrollo artístico en África.
Frobenius, convencido de la avanzada cultura africana, se encontró con una obra que superaba sus expectativas y las de la época, generando un impacto significativo en la comprensión de la historia del arte del continente.