La tormenta y la meteorología han provocado cancelaciones de vuelos y conexiones, afectando a los asistentes que viajan a New Jersey para la final. La situación genera retrasos y complicaciones logísticas.
El tráfico entre aeropuertos como JFK, La Guardia y Newark se ve afectado, y muchos deben recurrir a combinaciones de transporte terrestre para llegar al estadio, perdiendo tiempo valioso.