La previa de la final del Mundial en New Jersey se vive con una mezcla de euforia y desesperación por conseguir entradas, cuyos precios se disparan. Hinchas de diversas partes de Argentina, como Tucumán, llegaron a la ciudad con la ilusión intacta.
Muchos relatan haber vendido pertenencias para poder costear el viaje y las entradas, que alcanzan precios exorbitantes. La pasión por la Selección y la posibilidad de ver a Messi en una final son el motor que impulsa a estos fanáticos a realizar esfuerzos económicos y logísticos considerables.
El banderazo previo al partido fue un momento emotivo que reunió a miles de argentinos, demostrando la unidad y el fervor que genera el equipo. La expectativa es alta, y la esperanza de alzar la copa se siente en el aire, a pesar de las dificultades para acceder al estadio.