El regreso de Tamara a Gran Hermano generó un fuerte impacto emocional en los participantes, quienes prometieron revolucionar la dinámica del juego. Se cuestiona la lógica de este regreso, considerando su pasado.
Se menciona que Tamara ha pasado por 13 años de juicios y 25 años de terapia psicológica para superar momentos difíciles, incluyendo ideas de suicidio, lo que subraya la resiliencia y la oportunidad de revancha que este reality representa para ella.