Nancy relata cómo fue diagnosticada con mal funcionamiento de la tiroides y baja de peso, recibiendo medicación por parte de su médico.
Decidió participar de las reuniones de la Iglesia Universal y, al escuchar sobre el "agua viva", tomó la determinación de dejar la medicación por tres meses y tomar únicamente el agua consagrada en ayunas y antes de dormir.
Tras este período, se realizó un nuevo chequeo y los resultados indicaron que su condición de tiroides era mínima y no requería medicación. Actualmente, Nancy se siente bien, con energía y sin dolencias, atribuyendo su sanación a la fe y al uso del "agua viva".