Regina relata el grave estado de salud de su cuñada, quien sufrió hemorragias durante el embarazo y una explosión en el útero que la llevó a terapia intensiva tras una cirugía.
Los médicos informaron sobre la pérdida de sangre y la posibilidad de que la paciente no sobreviviera. En medio de la desesperación, Regina decidió llevarle el "agua viva" de la Iglesia Universal.
Tras la aplicación del agua consagrada, la cuñada de Regina experimentó una notable mejoría, siendo trasladada de terapia intensiva y mostrando una rápida evolución que le permitió ser dada de alta a los pocos días.