La señora Mayna, aparentemente enloquecida, le pide a la señorita Phelan que lea las columnas de la señora Milei y responda cartas como si fuera ella. La señora Milei, según se menciona, escribe consejos de limpieza.
Se le ofrece a la señorita Phelan un empleo de ocho dólares semanales, con entrega los jueves, para imitar el estilo de la señora Milei y responder a sus lectores.
La propuesta implica que nadie notará la diferencia entre la escritura de Phelan y la de Milei, quien parece ser una escritora reconocida, aunque sus artículos se centren en consejos de limpieza.