Se analiza la percepción del trabajo en las nuevas generaciones, quienes ya no lo ven como un ordenador social que garantice vida digna, independencia económica o posibilidades de estudio. La realidad actual muestra que el trabajo no cumple esas funciones.
Se contrasta con generaciones anteriores donde el trabajo aseguraba derechos conquistados. A pesar de la difícil situación actual, se mantiene la convicción de luchar por un futuro mejor para los trabajadores y trabajadoras argentinas, incluso si el salario se devalúa y las familias se endeudan.