Existe preocupación por el estado del campo de juego en el estadio, debido a las recientes lluvias y uniones defectuosas en el césped.
Se recuerda que en partidos anteriores del mundial, como la eliminación de Brasil y el triunfo de Ecuador, el campo estaba en mejores condiciones. La lluvia en Nueva York también ha afectado el estado del césped, generando dudas sobre su rendimiento óptimo para la final.