Durante la oración final del programa, se pidió por las personas que atraviesan situaciones de depresión, angustia, engaño, enfermedades y desesperación. Se invocó la intervención divina para sanar, liberar y restaurar a quienes beben del "agua viva" consagrada.
Se solicitó fortaleza para quienes luchan contra el odio, recuerdos dolorosos y sentimientos de desánimo, confiando en que el agua y la fe en Dios les brindarán la fuerza necesaria para cambiar sus vidas. Se enfatizó que la ayuda divina está disponible para todos, sin importar su condición o religión.