Se detalló cómo en 2010, Karina sufrió la aparición de quistes en sus cuerdas vocales, una condición que amenazaba su carrera. Los quistes, del tamaño de las cuerdas vocales, requirieron un tratamiento intensivo de rehabilitación y aprendizaje de técnicas de respiración adecuadas.
A pesar de someterse a tratamientos y contar con el diagnóstico de tres especialistas, Karina experimentó momentos de profunda desesperación, llegando a sentir que no había salida. La artista mencionó haber probado diversas terapias, pero lamentó que no siempre se acierta con el profesional adecuado, lo que puede llevar a malas experiencias y a la persistencia de sentimientos de soledad y desvalorización.