Charles cuida de James, quien parece estar mejorando. Le da de beber y le habla, notando que el niño lo entiende. La mejoría de James es atribuida por Charles a la intervención divina y a la fe.
Charles expresa su gratitud a Dios por la recuperación de su hijo. La escena muestra un momento de alivio y esperanza para la familia Ingalls, quienes han estado atravesando un período de gran angustia debido a la enfermedad de James.