Caroline intenta consolar a Charles, quien está devastado por la condición de su hijo James. Le lee sobre las curaciones milagrosas en Lourdes, Francia, ocurridas tras la aparición de la Virgen María a una niña llamada Bernadette, en un intento por infundirle esperanza.
Sin embargo, Charles se muestra reacio a esta perspectiva, expresando su frustración ante la inminente muerte de su hijo y la insistencia en hablar de milagros. La tensión aumenta al mencionar que Cassandra está llorando y suplicando ir con Laura, evidenciando el profundo dolor familiar.
A pesar de que los médicos han dado un pronóstico sombrío, Charles se aferra a la idea de un milagro, lo que genera un conflicto con quienes lo rodean, quienes le piden que acepte la realidad. La conversación refleja la desesperación y la lucha entre la fe y la razón ante una tragedia inminente.