El túnel de Caseros se convirtió en un epicentro de celebración y agradecimiento para la selección argentina, con la presencia destacada de Joaquín Agüero y su trombón.
La gente, proveniente de diversas localidades como San Juan y Caseros, se congregó para expresar su apoyo incondicional al equipo y a Lionel Messi, a quien consideran un ídolo y un símbolo de orgullo nacional.
A pesar de no haber ganado la final, los aficionados manifestaron un sentimiento de victoria y gratitud, resaltando el esfuerzo y la entrega de los jugadores, y declarando a Argentina como "el mejor país del mundo".