Se utilizó una metáfora sobre la lluvia que cae sobre diferentes tipos de terreno para ilustrar la recepción del conocimiento y la guía divina en el Islam.
El profeta Mahoma comparó el conocimiento que Dios le ha revelado con la lluvia: una parte del terreno la absorbe y produce pastos (quienes aprenden y enseñan la religión), otra parte la retiene pero no produce (quienes no prestan atención ni aceptan la guía), y otra parte es estéril.