Estudiantes de la comunidad Nivaclé en Formosa relatan haber sufrido discriminación en las escuelas, donde eran tildados de "muertos de hambre", "finos", "sucios" y "matacos".
Estas experiencias negativas generaron malestar y desmotivación, llevando a algunos alumnos a no querer asistir a clases. A pesar de que la escuela se presenta como intercultural y se enseña en idioma Nivaclé, las cicatrices del pasado persisten.
Los estudiantes expresan su preocupación por aprobar las materias y sueñan con un futuro donde no les falte comida ni agua, y donde su familia esté bien, anhelando poder darles lo que antes no pudieron tener.