Nápoles experimenta un auge turístico sin precedentes, recibiendo 20 millones de visitantes en 2025, un aumento significativo respecto a 2015. Esta transformación se da en un contexto de drástica reducción de la delincuencia, que alguna vez estuvo ligada a la Camorra.
Barrios como el Rione Sanità, que antes eran considerados peligrosos, ahora atraen a miles de turistas. Jóvenes como Antonio, nacido en la zona, encuentran en el turismo una oportunidad para cambiar su vida, guiando a visitantes por lugares como las catacumbas de San Gaudioso.
Este cambio es posible gracias a proyectos sociales, como la cooperativa La Paranza fundada por Don Antonio, que ha empoderado a jóvenes del barrio, convirtiendo espacios antes asociados al crimen en atractivos turísticos y fuentes de empleo.