Se critica la tendencia al hiperindividualismo y la meritocracia, argumentando que en una sociedad desigual, el mérito puede justificar las diferencias de origen.
Se defiende la necesidad de una sociedad igualitaria donde el mérito sea válido, señalando que las disparidades de oportunidades, como las que existen entre un joven de barrio pobre y uno de un barrio acomodado, invalidan la idea de que el éxito depende únicamente de la capacidad individual.