Se destaca la gran multitud presente en el Templo Mayor cada sábado como evidencia del poder de Dios y la efectividad de sus enseñanzas.
Se invita a los espectadores a experimentar personalmente el poder de Dios y a unirse a la "marcha" (acto de avanzar sin mirar atrás), que simboliza la superación de problemas y la transformación de lo imposible en posible.
Se anima a traer objetos que representen los "casos imposibles" personales (prendas de ropa, fotos, exámenes, medicamentos) para ser presentados en las ceremonias.