Se anuncia el momento de la oración de consagración del agua, invitando a dirigirse al Padre Eterno y Padre Celestial.
Se exhorta a los presentes a estar preparados para ser "genios de paz" y portadores del poder de Dios para triunfar, confiando en que Dios no se equivoca en sus propósitos.
Se instruye a quienes deseen entregar su vida a Jesús a repetir palabras de entrega, perdón, recibimiento como Señor y Salvador, y petición de paz, fuerza y salud.