La crisis en el gobierno iraní se profundiza con el ala dura de la Guardia Revolucionaria tomando decisiones clave, evidenciado por el descarte del memorándum de entendimiento que incluía puntos sobre el desarrollo nuclear y el estrecho de Ormuz.
Este memorándum también contemplaba el cese de hostilidades entre Líbano e Israel, dada la estrecha relación de Irán con Hezbollah. Sin embargo, la reciente escalada de ataques ha dejado sin efecto este acuerdo, y la situación en la frontera entre Israel y Líbano se torna cada vez más tensa. El gobierno libanés se muestra incapaz de desarmar a Hezbollah, lo que complica aún más la posibilidad de un cese al fuego duradero.