Costa de Marfil invierte en drones de vigilancia y centros de formación para reforzar sus capacidades de inteligencia ante la creciente inseguridad en la región fronteriza. Estos drones, financiados por la Unión Europea, son operados por instructores europeos y marfileños.
La inseguridad en la zona, agravada por la presencia de grupos armados y la inestabilidad en países vecinos como Burkina Faso y Mali, ha provocado un aumento de refugiados. El centro social local intenta apoyar tanto a residentes como a refugiados, pero los recursos son insuficientes debido a la reducción de la ayuda internacional.
El ACNUR ha reducido su asistencia, obligando a los solicitantes de asilo a depender cada vez más del centro social. La pobreza y la falta de oportunidades aumentan el riesgo de que los jóvenes se involucren en actividades ilícitas o sean reclutados por grupos armados.
A pesar de que Costa de Marfil ha establecido campos de refugiados, estos superan su capacidad, lo que lleva a que las comunidades locales acojan a muchos de ellos. La situación se agrava por la reducción de la ayuda humanitaria, mientras la violencia se extiende por el Sahel.