Se detallan las estrictas medidas de seguridad para la final del Mundial, con un operativo reforzado debido a la presencia de Donald Trump y la tensa relación entre Estados Unidos e Irán.
Se menciona la vigencia de la ley de derribo y la neutralización de más de 100 drones durante el torneo. El estadio será revisado horas antes por el servicio secreto y unidades caninas anti-bombas, calificando el evento como el más cuidado de la historia.