La ciudad de Nueva York amaneció cubierta por un espeso humo proveniente de los incendios forestales en la provincia de Ontario, Canadá.
La calidad del aire se vio comprometida, generando preocupación por la salud de los habitantes y la posibilidad de afectar el entrenamiento de la selección argentina. Se reportó que la gente amaneció usando barbijos.
A pesar de la situación, el humo tendió a disiparse, permitiendo que las actividades previstas pudieran continuar, aunque con cierta cautela y visibilidad reducida en algunas zonas cercanas al estadio.