Se debate sobre la intensidad y "sangre" de los jugadores españoles en comparación con los futbolistas argentinos y uruguayos.
Se argumenta que el fútbol en Sudamérica se vive de manera diferente, con una pasión más palpable.
Se recuerda la euforia vivida en Argentina antes del partido contra Inglaterra, donde la gente desesperaba por ver a la selección, generando un contraste con la atmósfera en España.